Cuando Jerte era principalmente “vinatero”
Hasta los años 60 del pasado siglo XX la economía de Jerte estaba asentada, principalmente, sobre la producción vinícola.
Casi todas las casas tenían su bodega y la mayoría de los vecinos producían
su vino. Para consumo propio la “pitarrilla”, o para venta de los excedentes.
Los que eran mayores cosecheros vendían, particularmente a trajinantes, que lo
llevaban a vender a “Castilla” (sur de Ávila para ser más precisos) o lo
mercadeaban ellos.
En esta entrada vamos a conocer y comentar dos documentos de la primera
mitad del XIX, apenas una treintena de años después de la quema de Jerte. Aún
sabiendo que se quemaron las bodegas con todos los enseres para la cocción de
la uva, llama la atención la relativa rapidez para levantar la producción
vinícola en el pueblo. Un elemento fundamental para ello eran las cubas. El
vino como producto, almacenable y transportable, añadía un valor considerable a
la economía familiar para esa rápida recuperación.
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El primer documento versa sobre la partición de los bienes de
Antonio Buezas entre sus seis hijos. En él se puede rastrear la capacidad
de producción (viñas) y almacenaje de vino (bodegas con cubas, cubetos, tinajas
y enseres) en sus casas. Estamos hablando de uno de los grandes productores del
pueblo.
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El segundo el “asiento de las cargas de uva que han cogido los
vecinos en el año de 1843”.
En el listado, de 165 personas que cosechan uvas, se van anotando las cargas
que cogen cada uno. La inmensa mayoría corresponden a varones, algunas pocas
mujeres cabezas de familia, y sólo un caso de menores. Si calculamos que cada
carga podría pesar 200 kilos, podemos establecer los kilos de cada productor.
Del análisis somero de las cantidades podemos deducir:
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Hay una enorme diferencia entre los pequeños productores (para
su consumo), y grandes cosecheros (centrados en la venta de su
cosecha). Mientras que los primeros obtienen menos de 10 cargas, incluso menos
de 5 (entre 200 y 2000 kilos), los pocos grandes cosecheros se acercan o pasan
las 250 o 300 cargas (entre 50000 y más de 60000 kilos de uvas) Similar a las
diferencias en la producción actual de cerezas.
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Si nos fijamos en la media de cargas por persona saldrían
47,63 cargas. Dos tercios no llegarían a esa cantidad. Y el tercio restante lo
pasaría.
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Todo esto está en consonancia con la tenencia tradicional de la propiedad
en Jerte que, desde muy antiguo, como ya hemos comentado en varias ocasiones,
está muy fragmentada. Pequeñas parcelas, con producción
especializada (viña, castañar, huerto, prado…) que permiten que muchos tengan
alguna pequeña propiedad. Un minifundio instituido desde
siempre. Así se entiende que familias que llevan pocos años, o escasas
generaciones, en el pueblo, obtengan por lo general menos cargas de uvas. Por
el contrario, las familias tradicionales del pueblo son las grandes
productoras.
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Una carga de uvas, a efectos de pesaje, si tenemos en cuenta las banastas
que siempre se han usado de antiguo en la vendimia, podría ser de unas 20
arrobas, poco más o menos. Cada una de las dos banastas que se
cargaba en una bestia podía contener sobre 10 arrobas, unos 110
kilos como máximo. Las banastas que había en casa de mi abuelo Manolo eran
aproximadamente de ese tamaño. Además, hay que tener en cuenta que cuando se
llenaban se solían apretar algo y se las tapaba, y ataba, con una suerte de
tela o malla que evitaba que se cayera por el camino hasta la bodega.
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El gráfico presenta el porcentaje de personas por la cantidad de cargas de
uvas que cosechaban en 1843.
“Asiento de las cargas de uvas que han cogido los vecinos en el año de
1843”
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HASTA 10 CARGAS |
HASTA 50 CARGAS |
MÁS DE 50 CARGAS |
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Volviendo al primer documento que citaba, la partición de las seis
suertes de los bienes de Antonio Buezas, nos permite hacernos una idea de
la producción vinícola de Jerte. Aunque se trata de una familia con grandes
recursos, podemos extrapolarla, en cierta medida, a cada casa. Casi todas
tendrían bodega o cocedero, mayor o menor, según sus posibilidades y
necesidades.
También era frecuente alquilar una cuba durante un año en alguna bodega de
confianza si no se tenía suficiente almacenaje.
Antonio Buezas en el año 1843 recogió 253 cargas de uvas. Unos 50.000 kilos
de uvas.
Aunque no está fechado el documento de la partición, se trataría de apenas
unos años después. Su hija Genara ya estaba casada con Lorenzo, en cuya casa se
encuentran cubas y tinajas de su padre.
Las propiedades que reparte cubren un amplio espectro de necesidades: casas,
castañares, huertas, prados y viñas.
Fijándonos sólo en las viñas, o en aquellas fincas que son
zonas tradicionalmente de parras, tenemos:
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Las Gallardas y las Erias se reparten
entre los seis hijos: Genara, Manuel, Pedro, Eustaquia, Aniceto y Antonio. 1/6
para cada uno. En total lo valoran en 22000 reales.
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Viña del Loco, 7000 r.
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Gabia del Lomo, 2000 r.
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Hoyos Herreros y otros, 4000 r.
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Torrejón y su mata, 3000.
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Viña del Pino de abajo y castañar de la garganta, 2600 r.
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Rondillo arriba, 8000 r.
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Viña Pino arriba y Socarrera, 8000 r.
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Campillo de arriba y el de León, 3600 r.
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Viña de la Butrera, 800 r.
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Viña del Pregonero con su mata y su Garcia, 9800 r.
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Viña Collado arriba, 2600 r.
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Viña Rondillos del Tosina, 14000 r.
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Bejineros, 5000 r.
La mayoría de estas fincas están en la solana, donde eran más frecuentes
las viñas. Más soleadas, ventiladas, con menos vegetación y menos enfermizas.
Son pagos dedicados a este cultivo desde el siglo XV y XVI.
También en la partición se hace hincapié especial en las bodegas que
tiene en cada casa.
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La bodega de la casa de abajo, con 7 cubas y una capacidad de
243 cargas es la mayor.
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La de la Corredera tiene 6 cubas y recoge 157 cargas.
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En la de arriba, en el cuartillo tiene 2 cubas de 87 cargas de
capacidad.
Respecto al número de cubas (15 en total y dos cubetos) y
su capacidad, que oscilan entre 12 y 55 cargas de uvas, le permitiría almacenar
hasta 547 cargas. Más del doble de su producción en 1843.
Las capacidades de las 15 cubas serían de 42, 35, 49, 40,
55, 22, 19, 40, 39, 17, 55, 39, 19, 48, 12 = 531 cargas. Además de la madera de
una cuba desarmada.
Más los 2 cubetos de 10 y 6 cargas = 16 cargas.
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Además de 1 cubeto de aguardiente.
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27 tinajas con capacidades diferentes, entre 2 y 14
arrobas.
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Habría que añadir a lo anterior: 2 gamellones, 1 coladero de
bodega de cobre, 1 cazo de bodega de cobre, 1 cubo de
hierro, 2 medidas de cobre, 1 cuartilla de
cobre, una escalera de bodega y 2 alambiques.
Para terminar, dos cuestiones.
1.
La producción de uva, aunque generalizada, está concentrada en
algunas familias pudientes. Fuertemente emparentadas entre
sí. Por ejemplo, Antonio Buezas estaba casado con Nicasia Cepeda. Sus hijos/as
se casan, con ciertos lazos de consanguineidad. Al menos he localizado a estos
cuatro.
1.
Genara con Lorenzo Buezas Arias. El padre
de Lorenzo era Gregorio Buezas el que cosecha 335 cargas en el listado de
arriba.
2.
Antonio con Nieves Sánchez Carrón.
3.
Eustaquia con Ramón Montero Montero.
4.
Manuel con Teresa Gallego Gallego.
·
En familias con esas propiedades y producción es imprescindible el
uso de jornaleros y temporeros. Ese flujo de
asalariados, temporales o asentados en el pueblo, se complementa con pequeños
propietarios que completan sus ingresos en estas tareas. Es conocido que, desde
las Candelarias, 2 de febrero, hasta el Cristo, 16 de julio, los jornaleros
recibían dos litros de vino diario además del jornal. Fuera de esas fechas
recibía sólo un litro por jornada. Dentro de esta masa de jornaleros se incluye
los que viven en pueblos vecinos que se desplazan a realizar esos oficios en
ciertas temporadas.
Al final, una simple ventana al pasado. Cuando Jerte era principalmente
“vinatero”

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